viernes, 10 de mayo de 2013

LA CARMELITA


Aun cuando cierro los ojos su presencia viene a mi, siempre viendo que todo este resultando en casa, siempre dando ordenes, sus vestidos largos con su cigarrito siempre en la mano y suspirando, siempre suspirando, aun puedo verla sentada en el descanso con su palito de coligue al lado, esperando a la visita que llegaba, en la micro, fue tanto lo que ellas nos dio, nos hizo niños felices, nos hizo sentir personas. Nunca voy a olvidar la ultima vez que la vi., fue en julio del año 1994, estaba todo revolucionado porque la Meche se había ido de casa, creo no fue el mejor momento de ir a visitarla, era todo un caos, estaba todo cambiado, ya esa mamita alegre dueña de si, en ese instante no estaba, yo había ido a verla ya que pronto tendría que viajar con Oscar a Santiago y en el momento de despedirme, ella se acerco a mi, seco sus lagrimas con su pañuelito, y me dijo…
-“tan lejos que se va hija, no va alcanzar a llegar cuando yo muera”-
Me dio tanta tristeza que le di un gran abrazo
-“no diga esas cosas. Mamita, usted sabe que yo la quiero mucho, si alcanzo, vengo a verla antes de irme”-
Y ella me miro apenada
-“no va poder venir hija, no va poder venir”-
Y así fue, Oscar adelanto el viaje y no pude ir a despedirme de ella, nunca se me borro esa imagen, su pelo blanco amarrado en una moñita su falda negra su delantalcito, su pañuelito arrugado y su carita de tristeza, como pidiendo “no me dejen sola…no me dejen sola”, y a veces tengo esa sensación de aun estar en deuda con ella, nos dio tanto, hizo de nuestra vida un día a  día lleno de magia, nunca negó un plato de comida, no importaba cuantas personas fuéramos siempre había comida para todos e hizo que nuestro diario vivir fuera algo inolvidable… 
Mercedes del Carmen era su nombre, pero todos la conocían como la señora Carmela, para nosotros la mamita vieja…. No sabia leer, pero nadie era como ella, en las cuentas… gustaba de levantarse al segundo canto del gallo y recorría los patios diciendo cosas en voz altas, aun cuando el sol ni rayaba…. su voz era firme , de mando, todos le obedecían , en su casa  no se pasaba hambre, ni pena, ella no necesitaba un motivo para poder celebrar, no fue fácil cuidar de una familia numerosa y vencer los dolores , las enfermedades y muchas veces la falta de fuerza para seguir, aún así nunca se dejo doblegar, algunas la conocían como la medica de Guadaba y tenía fama de ser la mejor, mucha gente llegaba a verla por distintas dolencias, arreglaba huesos, atendía partos, sabia el uso de cada hierba en el campo y con su margarita(guitarra) ayudaba a las personas en cosas de malos espíritus. Cada momento vivido con la mamita vieja, fueron momentos llenos de magia.

Maritza Román Gómez  

CORDILLERA DE NAHUELBUTA

En plena cordillera de la costa, esta ubicada la casa de la mamita, en la hermosa cordillera de Nahuelbuta en la novena región, comuna de Los Sauces... antigua reducción indígena, tierra de copihues,

Digueñes
Y el aromo que en agosto viste entera de amarillo la cordillera anunciando la  llegada de la primavera
y el agua baja cantando y jugando con las piedras desde lo mas alto de la cordillera
y donde un atardecer deja ver toda la belleza de esta linda tierra.

Ir a vivir al campo, fue todo un mundo nuevo, esa casa era enorme en comparación con la nuestra que era tan pequeña, la cocina estaba aparte del comedor  los dormitorios, en medio de ella,  tenia un gran fuego en el suelo y ahí se cocinaba..
El jardín de esa casa era lindo, tenia todo tipo de flores, no importaba la estación del año, siempre había flores, el matico siempre ahí en su esquinita, las campanitas  y los juncos blanco y amarillos que te acompañaban hasta el baño, que siempre estaba rodeado de cardenales de todo los colores, las lilas y los lirios, el velo de la novia, los copitos de nieve, era un jardín con mucha vida.
En ese tiempo el agua se sacaba de un pozo que estaba bien abajo, era una vertiente que había ahí y llenaba el pozo, en verano se limpiaba hartas veces porque la mamita decía que las culebras se bañaban e iban a tomar agua en él, pero era un agua limpiecita, rica y siempre heladita, aunque en invierno era muy sacrificado poder llevar agua a casa, la mamita tenia su casa arriba en lo mas alto del cerro y habían caminitos así de vuelta y vuelta para llegar  y eran baldes y baldes todos los días. En la cocina había alguien que siempre estaba ahí trabajando todo el día, yo la miraba y no se de donde sacaba fuerzas para acarrear tantos baldes de agua, los varones era poco lo que colaboraban, era como si ellos por trabajar, lo poco que trabajaban en el campo, no pudieran hacer nada más. El agua era un gran problema en esa casa, ella ahí cocinando, amasando y acarreando agua todo el día. Era la tía Rosa, hasta le toco ser nuestra apoderada cuando al fin decidieron que iríamos a Pivadenco a estudiar , cada día era una nueva lección que aprender y cosas por conocer.
–-“y nuestra primera lección de campesina”-
Vino de parte de don Manuel Sergio alias el  Checho, el dijo lo primero que tienen  que aprender  es andar a caballo y llego un buen día con una yegua flaca, era casi un copia fiel del caballo rocinante de don quijote de la mancha, nada más que ésta era gris y era  una yegua…
Yo no sé como,  la  Porteña
(la yegua) podía aguantar tanto, yo la miraba y era como si sus ojos estuvieran siempre tristes, su lomo siempre lleno de bichos parados en sus grandes heridas que tenía , nunca la vi   sanar y cuando le ponían la montura era peor y yo pensaba si  le dolerían o si no le picaban, sería por eso que sus ojos siempre estaban triste? hasta parecía que lloraba, pero ella seguía ahí fiel, a su tranco llegaba a todos lados, a trintre, a los sauces  y a todas las jugarretas de pelota en san Ramón, Miraflores, Vegas blancas, era fiel la porteña.Si una vez llego sola cargando al tío Bartolo que venia en forma de bulto arriba de ella, venia curado y todo golpeado, fue a una jugarreta de pelota y por ahí se las dieron por enamorado, recuerdo que para que pudiera ver la tía Janet le ponía palitos de fósforos en los ojos. Duró artos años la porteña, murió de vieja y de flaca,  la enterramos al lado del ciruelo, abajo, donde la tía nena tenia su casa…
Vivir en el campo se convirtió en todo un mundo nuevo, no solo por su forma de vida si no porque parecía que uno nunca pasaba hambre, en verano estaba la fruta, los frutos de oros le decíamos esos los comíamos maduros y verde al igual que las manzanas y las ciruelas, estaba el maqui, las nalcas, el fruto del copihue, que era así como una vaina verde llena de semillas y que maduro era muy rico, igual que el boldo maduro. En la hora de siesta de verano nos íbamos a un boldo grande y mientras nos sombreábamos comíamos boldo dulcecito; como olvidar las tardes de salir en grupo a comer mora, todos con un jarrito en mano (con los jarros de porcelana azul) y cuando había harina tostada también la llevábamos y hacíamos muñitos de harina con mora para comer, aprovechábamos y tomábamos moras para que las tías hicieran dulce. Tantas cosas que nos regalaba el campo, había también  una semilla chiquita y transparente con una pepa pequeña negra, decían que se llamaba quila, para mí las más ricas eran las murtillas y las frutillas silvestres, eran chiquititas y dulcecitas. Debíamos ser como animales goloso aprovechando todo lo que naturaleza nos daba, en tiempo de lluvia venían las callampas, nos levantábamos y salíamos a las vegas  a buscar callampas y ñonguito le decíamos a los que eran nuevitos, con papitas cocidas y fritos con cebollita eran ricas las callampas, la mamita nos enseñaba a diferenciarlos porque había artos tipos de callampas en el campo, había una que decía que era meado de perro y no se comía y estaba la del pino y teníamos prohibido comer o ir a buscar callampas ahí.
-“Cuidaito con ir a los pinos  a buscar callampas, esas no se comen tienen veneno y se van a morir”-
Cuantas veces llena de miedo salí a los camarones con los hombres, Checho decía que de las cuevas no solo camarones salían.
-“Tengan cuidado cuando metan la mano en la cueva, mire que a veces las culebras se meten ahí y cuando uno mete la mano te muerde y no te suelta más”-
Y una ya iba temerosa, en esos años solo a mano se sacaba camarones, te quedaban las manos heridas con los cascajos y era una sensación extraña meter la mano en la cueva llena de agua había que moverla de tal forma que succionaras el agua hacia fuera y cuando tocaras la colita del camarón había que tomarlo y tirarlo sacarlo de la cueva antes que se arranque, yo siempre metía la mano y cerraba los ojos, como no queriendo ver lo que saldría de la cueva y cuando tocaba algo lo tiraba lejos, como olvidar que los camaroncitos pequeños que salían los enjuagábamos un poco ahí mismo en la misma agüita de la vega  y así no mas los comíamos crudos eran saladitos y muy ricos, nunca  pensamos en que si los dejábamos crecer después tendríamos más camarones, ¿seria el hambre?. Pasábamos días enteros metidos en el agua a pie pelaos no mas.
-“Si, en el campo es así”- decía checho al terminar.
Nos lavamos los pies y nos poníamos nuestros zapatos.
A veces si tenías suerte los hombres te dejaban ir con ellos a los pescados.  
-“tienen que caminar rápido si, la que se queda atrás se queda no mas”-
Y había que ir de ayudante, ser rápida e ir sin miedo de subir y bajar piedras y pasar por entremedio de ramas llenas de telas de arañas y nada de decir que estabas cansada o tenías hambre, el día de pesca a veces era todo el día, sobre todo si iban al salto de la parra. Se llevaba un bolsito con las pesas, un par de anzuelos, el tarrito con lombrices, ahí entrábamos nosotras, porque Checho no le gustaba buscar lombrices, entonces negociaba…
-“cauras si me buscan lombrices las llevo a pescar”-
Nosotras partíamos felices, le ayudábamos a derretir el metal con que haría su pesa, recuerdo que derretían monedas o algo con que poder hacer un plomo, hacían un hoyito en la tierra vaciaban ahí el metal derretido y salía una cosa como de metal, le decían plomo y lo amarran a su hilo de nylon que estaba amarrado a un palo de coligue, todo eso se hacia el día antes de salir a pescar, una vez con la Jaque
nos atrevimos a salir solas a pescar y nos fue bien, pescamos bastante, nada más que nosotras no sabíamos que al sacar el salmoncito del agua había que doblarle la cabeza y después se metían en el palito ahí donde se llevaban a casa, nosotros los pescábamos y los poníamos en el palito, y cada vez que volvíamos a pescar los dejábamos metidos en el agua y se iban escapando de uno, saltaban y salían del palo, me parece que quedamos con dos salmoncitos más mi pantalón nuevo todo roto, al menos le perdimos el miedo a los que sale del agua. Lo mismo nos paso con los primero guaches que fuimos a poner solas por el lado de don Lorenzo, no le avisamos a nadie, fuimos calladitas, al otro día tempranito fuimos a ver y en unos de nuestros guaches había un conejo lindo, nos miramos y nos pusimos a gritar de alegría porque teníamos un conejo, creo fueron tantos nuestros gritos y debieron ser fuertes pues despertaron al conejo y este arranco con guache y todo, en todo caso ahora que lo pienso fue mejor, creo que no hubiéramos sabido que hacer con el conejo pero igual vimos que si podíamos. Los salmoncitos que salían del río eran ricos, se freían y se le comía hasta las espinas, nada se desperdiciaba, había que ayudar en limpiarlos si, era una forma de ser participe de la pesca, se revolcaban en ceniza y se le sacaban las pocas escamas que tenían y se les sacaban las aletitas y las tripas, se freían con cola y cabeza. Con los conejos era lo mismo, en ese tiempo había poco guaches en casa así que se salía a cazar con los perros no mas, y se salía en grupo por si había que seguir a los perros para quitarle los conejos porque se ponían pillos y una vez que tenían el conejo arrancaban con el, a veces lográbamos quedar con la mitad del conejo para nosotros. Parecíamos tribus, igual que para atrapar las perdices, se decía que la perdiz al tercer vuelo ya se cansa y no puede volar y se supone que era el momento para atraparla entonces nos dividíamos en 3 grupos para hacerla volar y los últimos la atraparían pero nunca nos resulto yo creo que eso del tercer vuelo no era verdad, la mamita nos contó que la perdiz fue maldecida…
La perdiz antes volaba y volaba, pero dicen que cuando la virgen iba camino a Belén una perdiz salio al camino y asusto al burro donde iba la virgen montada y ella casi cae, entonces la maldijeron que tendría solo tres vuelos y que al tercero podría ser cazada.
Nosotros como siempre todo lo que decía la mamita era ley, creo todos los veranos lo intentamos y no recuerdo a ver comido perdiz, solo sus huevos, que eran de un color hermoso como si hubieran sido pintados con esmalte de uñas color granate y casi del porte del los huevos de las gallinas, hacíamos tantas cosas, como  las veces que Checho nos organizo para ir a robarle los huevos a los treiles,
-“Ya cauros ustedes van y caminan derechito a los nidos y cuando los treiles se enojen y salgan a la siga de ustedes, corran fuerte un poco y después se tiran de guatita sin levantar la cabeza, háganme caso si, no levanten la cabeza se tiran al suelo y sin moverse. Mientras los treiles los siguen a ustedes yo voy y le saco los huevos”-
-“Ya checho”- y partíamos a las vegas…
Al llegar cerquita de donde checho nos decía que estaban los nidos, se nos venían los treiles, las parejas nos seguían y de pronto se elevaban un poco más y se tiraban hacia nosotros así como en picada y había que tirarse de guatita casi no sobresalir de la tierra, los Treiles pasaban por encima de nosotros ya casi nos sacaban las orejas y cuando  los treiles tomaban vuelo de nuevo nosotros corríamos un poco mas y de nuevo a tierra, parecían de esos aviones bombarderos, seguíamos así hasta que los treiles se cansaban y no veían que ya estábamos lo suficientemente lejos, teníamos orden de la mamita de no sacarle todo los huevos para que tuvieran al menos un para de crías, era lindo igual ver el campo con treilitos nuevos, se parecen a los pavos de pequeño.
A mi lo que mas me gustaba era ir a los digueñes, era lindo ese tiempo, porque siempre se salía en familia, grandes y chicos, y duraba todo el día, un poco de vinagre, merquen y una fuente y nos íbamos al bosque, cuando venia el hambre una buena ensalada de digueñes con berro aliñada con vinagre y merquen.


 Yo una vez me perdí, creo fue por lado donde tiene la casa ahora don Nino Contreras, yo solo recuerdo que andaba con mi padre y vi. una maseta y fui por ella y cuando volví ya no había nadie, solo bosque primero pensé correr tras ellos, pero luego pensé mi papi va venir por mi y me quede ahí paradita sin moverme, ligerito llego mi papá medio enojado venia porque lo retrase del grupo y además que estábamos sentenciados, para salir con los grandes no debíamos quedarnos atrás si no nunca más nos llevaban, volvíamos a casa con  digueñes, changles, fosforitos, a mi como más me gustan los digueñes son fritos aliñados con hojitas de ajos machadas y con huevito de campo, no hay nada más rico, la parte , más complicada para ir a los digueñes era la pilastra, decían que ahí solo los grandes podían ir, pues dicen que ahí en la pilastra la cordillera era traicionera y cuando llegabas ahí se venia una niebla, que podía llegar a perderte, era como si te encerraba.
                                                    Maritza Román Gómez

LA MAMITA Y SUS NOVENAS




 Esa era nuestra mesa de los santos, cada vez que ella viajaba traía un santo nuevo, había uno para cada cosa y todos milagrosos según ella, era como si de esa forma  se sintiera protegida , y nos enseño a saber que eran importante en nuestras vidas, siempre tuvimos que acompañarla en sus rezos , como cuando le rezaba  san Agustín el santo de los ratones, el día antes al caer la tarde dábamos vuelta alrededor de la casa tirando trigo y rezando y pidiendo al santo que nos ayude para que los ratones no se coman la cosecha , el día de san Agustín , no nos enviaban a la escuela, ella decía que era malo y que si íbamos y escribíamos los ratones se comerían nuestros cuaderno , igual las tías no podían tejer porque decía que le comerían sus tejidos , para nosotros la mesa de los santos era primordial ya que estaba ubicada  después del pasillo oscuro que separaba los dormitorios del resto de la casa y en las noches parecía una bóveda, oscuro , oscuro y pasarlo era realmente una prueba e , sobre todo si la mamita había contado una de sus historias, en días como esos era respirar y cruzar corriendo el pasillo, que aunque era cortito se hacia eterno , parecía que alguien te tocaba la espalda y al abrir la puerta ahí estaba la mesita de los santos siempre con velitas, ya volvías  a ser valiente , los días de novena era linda verla , llena de velas de flores, la mamita hacia dos novenas la de san Sebastian y la de san Roque , se adornaba con colores de los santos, amarillo y rojo san Sebastian y verde y amarillo san Roque, nosotros colaborábamos haciendo las florcita de papel de volantín que adornaban al santo y el arco que presidía la romería … la novena consistía en que los primeros 8 días se le rezaba al santo en familia y el día noveno era para todo la gente que quisiera venir a acompañar al santo, la mamita como anfitriona se preparaba para atender a las personas que vinieran ese día, se mataba cordero para san Sebastian y chancho par san Roque, se hacían pan dulce, mistela  … y en casa el día comenzaba tempranito, debíamos andar todos limpiecito y la casa ordenadita, cuando llegaban las personas se les atendía con un pajarito y  un vaso de mistela, a medio día se rezaba, se sacaba el santo en procesión ,algunos lo sacaban de rodillas ¼ o ½ cuadra que dejaban listo medido antes de empezar a rezar, luego se les daba almuerzo y la fiesta , siempre después del rezo venia la fiesta, las novenas era como la ocasión que tenían los vecinos para socializar , a mi me gustaba la novena de san roque porque los santos se veían lindos adornados con aromo.
siempre en las novenas pasaba algo que recordar y reír después, un año para la novena de san Sebastian en la casa paso que había una plaga de pulgas y la mamita, unos días antes de la novena fumigo toda la casa, el Checho se vistió igual a los caza fantasmas, con bidón platico en las espalda y con una manguera, rocío la casa con un liquido, para matar las pulgas, era terrible no dejaban dormir, la mamita lavaba las frazadas, apenas las metían al agua, salían todas las pulgas flotando, quedaba negrita el agua, antes de dormir , le echaban tanax a las frazadas y debajo de las sabanas, pero nada hacia que las pulgas se fueran, por eso la mamita compro ese liquido, hizo que se sacaran todas las camas y ropas y entro checho a rociar por todos lados , el mata pulgas, le pusimos, lo malo era que la plaga, estaba por todos lados hasta en el galpón y el liquido solo alcanzo , para la casa , axial que el día  de  la novena la mamita en forma encarecida nos pidió…
–“cuando lleguen las personas a caballo, que no vayan a ir a dejarlo  al galpón porque esta plagado de pulgas y no alcanzamos a fumigarlo, no vayan ser que se le van a subir en la ropas “-
-Ya mamita, nosotros cuidamos eso -
Y checho dijo…
–“déjenme a mi cabras yo atiendo a los que lleguen a caballo”-
Lo primero que hizo fue llevar a los Zambrano al galpón, esos hombre salieron negros de pulgas y el Checho hacia como que no sabia y después se mataba  de la risa de ver a esos hombres desesperado sacándose las pulgas…
–“ay ay  hombre que muerden juerte las diablas y se sacudían con sus  chamantos y daban saltos, y se apuraban en sacar sus caballos de ahí...”
y checho, nos miraba de lejos y muerto de la risa y les decía haciéndose el serio…” ¿¿que les paso gancho?? …
tuvieron que ir al canal a sacudir sus ropas y sacarse un poco las pulgas , para estar presentaditos para rezar , todas las personas llegaban con sus mejores tenidas y las mujeres  bien peinaditas y con sus medias de salida, zapatos lustraditos, sus pañoleta s floridas en el pelo , era la ocasión de socializar que tenían  los vecinos, por eso después de rezar, se venia el almuerzo, la música y empezaba la diversión, se aprovechaba esa instancia para bailar , se amanecía y a veces se seguía hasta dos o tres días .... Eran famosas las novenas, donde la señora Carmela…


                                                   Maritza Román Gómez 

CANDELARIA Y SEMANA SANTA

El 2 de febrero había que levantarse y caminar con cuidado, pues no sabias en que momento te llegaba el balde con agua, era el día de candelaria y ese día todos debían ser mojado sin importar si eras niño o adulto, era una guerra campal, de mojarse sin que te dieras cuenta, la única que no se mojaba era la mamita, el que osara hacerlo, el palo iba fijo ... en algunas ocasiones después de vernos correr por todos lados de la casa y todos empapados, se paraba y decía ya cuelguen la carreta que nos vamos al río .

Ella siempre nos guío en estas tradiciones, como en semana santa, donde esa semana era como estar de duelo, no se escuchaba música, no se podía casi reír , ni menos decir garabatos, ni pelear, si algo te pasaba debías donde estuvieras arrodillarte y decir agáchate semana santa ( Checho pasaba arrodillado) , el jueves debía quedar todo preparado, cortada la leña, las papas peladas y el pan hasta rebanado, pues decía la mamita que si se usaba el cuchillo ese día era como cortarle la cara a Jesús, el viernes se cubrían los santos y era el día mas silencioso, el sábado al medio día, nos llevaba a todos los mas chicos, a un lugar de la casa, al lado del aromo , allí había un hoyo lleno de paja y palos secos, nos pasaban a cada uno un palo de coligue y prendían la paja, debíamos dar vueltas alrededor de el, diciendo en voz alta .- que mueran los judíos que mataron a Jesús.- ni sabíamos quienes eran los judíos, pero la mamita nos contó que le hicieron mucho daño a Jesús, después de eso la acompañábamos en procesión a la mesita de los santos y ahí ella iba rezando y destapando los santos y cantábamos que Jesús había resucitado .

LA CRUZ DE MAYO

Aquí anda la santa cruz visitando a sus devotos

Con un cabito de vela y un cantarito de mosto
  
Si lo tiene no lo niegue que le sirva del algún daño

Por negarle la limosna a la santa cruz de mayo 

A convidarlo he venido pa.’ que vamos al Jordan

A ver  bautizar a cristo por las manos de san Juan  

Las  estrellitas del cielo cada una tienen su nombre

Donde están los dueños de casa que les hablo y no me responden

  
Viva la cruz se mayo!! …. con vida o sin vida!!...


Muchas gracias caballero ( señorita) por la limosna que ha dado

Bajaron las tres marías por el camino sagrado…
  
Le repetimos las gracias la cruz se la pagara

Por la limosna que ha dado de tan buena voluntad...



Viva la cruz de mayo!!!...

La noche del 2 de mayo era genial, ya desde días antes teníamos elegida la vara seca que iría enterrada en el medio del patio, ramas , paja y un año hasta un neumático le pusimos, apenas empezaba a caer la tarde nos empezábamos a organizar, el día antes se había matado un chancho y todos ansiosos esperando la hora en que se encendería nuestra luminaria, recuerdo los años en que la mamá y los tíos después de cantar y estar alrededor del fuego en casa, tomaban un vela, una pequeña cruz de madera y se iban a visitar a los vecinos, al llegar al portón de las casas ellos cantaban y esperaban su limosna ( la limosna siempre consistía en cosas de la cosecha como , papas, zapallos, cebollas y se había matado chancho , un trozo de carne con sopaipillas y no faltaba un poco de chicha de manzana o de membrillo ).

LA TIA JOLY Y LAS PRUEBAS DE SAN JUAN


–“nadie puede dormir antes de las doce de la noche, porque si pasa  san Juan y los encuentra  dormidos, al otro años se los lleva”-  
En casa la fiesta de San Juan era en grande, era con baile, se mataba un chancho y se rifaban,la cabeza, las patas y la cola , despúes venían las   pruebas, como la del  lavatorio lleno de agua un espejo y prender una vela justo a las doce de la noche, decían que si mirabas al espejo pasaría por ahí todo tu futuro y podrías ver si morías o no, luego estaba también cuidar la higuera que decía que justo a las doce florecía, estaban los papeles con tinta, las pruebas de las papas, una pelada entera otra a media pelar y otra sin pelar se escondían debajo de la cama y cuando la pieza estaba oscura entonces metías la mano y elegías sin ver, según la que saliera, así seria lo económico durante el años siguiente, la pela’ pobreza, a medio pelar un año mas menos y sin pelar saldría todo bien no faltaría la comida, el tío Juan sacaba siempre la pela’ pobre tío. Había una prueba que siempre la hacíamos, pero un año nos marco como familia, era una prueba que la mamita la hacia en una pieza oscura  arriba de un mueble ponía un plato con monedas, con flores, con sal y uno con tierra, cada uno tenia su significado, con flores encontrarías novio, con monedas todo iría bien económicamente, con sal era pobreza y la tierra significaba que tendrías corta vida, un año realizamos esa prueba de los platos, creo ese año nadie lo olvido, cuando fue el turno de la  tía Joly, salio de la pieza  con el plato con tierra, recuerdo que todos la miramos y ella nos miro y nos sonrío.
La tía Joly era  una  mujer de un carisma especial, morenita, delgada y su carita llena de pecas y siempre sonreía, parecía una niña, recuerdo nos prestaba sus zapatos de tacos para jugar, mi tía a pesar de no tener estudio, tenia buen oído para la música, así decían, pues ella tomaba una guitarra y no había canción que se le resistiera, era como si hiciera hablar la guitarra, ella participaba en todos nuestros juegos de niños, como eso de que cada uno tenia una canción asignada y el que estuviera cerca de la radio debía avisarle , a los otros , por si salía su canción ,  mi canción asignada era …
La Playa
… la playa se ha dormido en su silencio, las olas ya no vienen a suspirar, triste se queja el tiempo sin tu presencia, triste suenan las notas de mi cantar….

Aun puedo verla correr por el lado del matico gritando…
-“¡Mary Mary tu canción en la radio!”-
Y yo corría y corría, logre alcanzar la parte final y mire su cara de contenta de que me aviso. La  tía Joly era la regalona de la mamita, la trataba como una muñeca, tenía lindos vestidos de seda, zapatos pitucos, ella era como su orgullo por eso de la música.
Al pasar los año y ya siendo madre de pello y de Meche, ella enfermo y no se recuperaba, ella empezó a tener fiebres y ya estaba muy débil cuando decidieron llevarla al medico, salio de casa y nunca mas volvió, todos iban a los sauces a verla, estaba en el hospital, un día el tío Pello vino y le dijo a la mamita que ella no estaba nada de bien, y se apresuraron en ir a verla , recuerdo que guardaron ropa negra en bolsas de harinas y cargaron la carreta con ropa y comida, y pensé que no quería no volver a verla, yo la quería demasiado, quería abrazarla, saber que estaba bien, entonces decidí que iría a verla  y me puse a seguir y seguir la carreta, me retaron, me amenazaron, seguí en mi caminar yo quería ver a mi tía; aquella tía que mas que tía era nuestra amiga, recuerdo que Checho  era el único niño que iba, cuando llegamos lo primero que dijeron fue ,los niños no pueden entrar, Checho me miro y me dijo ven y me hizo correr por un pasillo, llegamos a una salita habían dos camas, ahí estaba nuestra tía con un camisón blanco, delgada, tan delgada, su carita estaba así como seca como la piel pegada al hueso y sus dientes se veían largos, inmensos, el color de su piel era amarillo verdoso, nos miro y nos dijo…
–“Hola niños”-
Checho me miro y sentí una pena, un dolor, no nos reconoció
–“ya la viste”- dijo  -“vamos”- y salimos corriendo de ahí.
La próxima vez que vimos a la tía fue ya fallecida, tenia tuberculosis, recuerdo que vinieron a casa quemaron su ropa y su cama porque eso era contagioso.
En un mes de mayo se fue mi querida tía, justo un mes antes de san Juan, casi justo al año de sacar la tierra, nunca más hicimos esa prueba.

                                                             Maritza Román Gómez

DIA DE TODOS LOS SANTOS




En noviembre  era especial, era el día de todos los santos y nosotros debíamos recolectar pétalos de rosas silvestres y unas pocas rosas que se daban en casa, más  los copitos de nieve, se iba tempranito a Los Sauces a adornar las jardineras, a la mamita le gustaba, hacer como dibujos con los pétalos de las flores, un año, ya casi de noche, dijo…
–“este año iremos todos al cementerio”-
Quedo la escoba, todos preparando las mejores pilchas y cociendo zapatos, la cosa era ir  bien pinteado, la mamita insistía…
–“Los que quieran ir se tienen que levantar al segundo canto del gallo, porque saldremos con noche para llegar a tiempo, yo no voy  a despertar a naiden”-
Fue un desorden, fuimos con dos carretas arregladas con sus toldos de colchas de colores, no todos caímos en la carretas pero feliz caminando y métale  conversa, no nos dábamos ni cuenta cuando llegábamos a Los Sauces, en ese tiempo nos demorábamos como dos horas en llegar. Salimos con noche del campo y llegamos amaneciendo al cementerio, adornamos las jardineras, nos tomamos fotos de recuerdo y luego la mamita llamo aun señor que ofrecía algo y nos miraba hacia rato de reojos, le dijo…
–“¿qué vendes?”-
El vendedor rapidito le contestó
–“¡Pancito con carne ”-
-“¡ya!”- le dijo –“uno pa’ cada uno”-
Y éramos como 20, el hombre no cabía en si y yo creo le paso el dato al señor que vende helados, porque ligerito llego dando vueltas alrededor de nosotros y miraba como queriendo que la mamita lo llamara. Eran como las dos y la mamita empezó a reunir a su gente dijo…
-“¡ya, empiecen a reunir a todos porque no vamos!”-
Y como nosotros siempre le obedecíamos en todo, ella no permitía que nadie se le quedara atrás aun los varones, que eran los que más costaba encontrar y subir a la carreta, ligerito inventaban algún trámite y la mamita levantaba la voz.
–“¡ya dije, nos vamos todos nada de tramite acá!”-
Así que todos calladitos emprendimos la vuelta con todo el calor y medios con sueños pero había que seguirla no mas, veníamos en la vuelta de los caracoles  bajando y ella empezó a dar órdenes…
–“acomoden las carretas a orillas del río porque acá nos quedamos”-
Y empezó a sacar fondo con carne fiambre, pancito amasado, ají molido, vinito y bebidas, hicieron fueguito pusieron las teteras y prepararon los mates. Estuvimos toda la tarde metidos en el río, conversando, riendo, hasta siesta dormimos, cuando empezó a bajar el sol, ella dio ordenes de seguir el viaje. Eran momentos únicos esos, los adultos contando anécdota y nosotros escuchando atentos y riendo, se nos oscureció antes de llegar a casa, fue un día increíblemente mágico.

                               Maritza Román Gómez

EL DESCANSO




Con paso lento y afirmada en su palito de coligue, caminaba en dirección al descanso la mamita, este  se convirtió para ella en un lugar especial de oración, de desahogo, podía pasar tardes entera en ese lugar y nosotros jugando alrededor de ella, los días que venia la micro ella se sentaba ahí a esperar por si viniera visita para la casa.
El descanso era una costumbre en nuestra tierra, el nuestro esta al frente de las trancas, en la entrada de la casa, ahí en el momento en que fueron a enterrar a la tía Joly al cementerio de Los sauces, la mamita le ordeno a los caballeros que la llevaban cargada la dejen en el suelo un par de minutos pues ese será el lugar elegido  para recordarla, prenderle vela , rezarle y llevarle flores, eso lo hacíamos todas las semanas , los martes y los viernes.,  Los sauces  estaba a dos horas caminando, y por eso se agradecía la colaboración de todos los vecinos  del sector, con un par de varas se hacia una especie de soportador y ponían ahí el ataúd, 4 varones subían el ataúd a sus hombros y cada cierto trecho lo cargaban, decían que era una forma  mas cómoda y segura de llevarlo, ya que la carreta se movía mucho, ahí se iban cambiando y caminaban rapidito y gritaban , no podían dejar el ataúd en el suelo, o que se le hicieran herida en los hombros porque según ellos eran de mala suerte , en invierno era muy sacrificado , debían ir unos cuantos varones para llegar al pueblo y los dolientes que no podían caminar iban en carreta , la mamita, unos días antes que muriera la tía, lloraba pues soñó con ella y que le decía ,.- mamita vamos a ir caminando a los sauces, yo adelante y usted atrás .-… ese descanso esta ahí desde entonces ahora en la actualidad aun lo visitamos, llevamos flores y velas, es un lugar sagrado para nosotros, es como ir a cargarse de la energía de la mamita, la tía Joly , mi primo checho y mi primo moncho ..

                      Maritza Román Gómez

LA CASA NUEVA

La mamita estaba muy triste, se sentaba en descanso o en el aromo solo a llorar, sacaba de su delantal su pañuelito y secaba sus ojitos mientras decía “mi pobre hija, mi pobre hija” un día mientras estábamos todos juntos en la cocina dijo…
–“ya no quiero estar mas en esta casa que me quito a mi hija, mañana mismo la desarmo y empezamos hacer otra casa, ¿Lorenzo me fabricas otra casa?”-
-“cuando usted diga doña Carmela”-
-“ya mañana quiero que hagan un galpón y vamos a cambiarnos todos ahí y esta casa desaparece de aquí”-
Nosotros mirábamos y ella seguía…
-“vamos a tener una casa de ladrillos, la quiero de ladrillos, con piso de madera y con cielo raso y vamos a tener mas dormitorios y la quiero con hartas ventanas y dos comedores y vamos a comprar una cocina a leña”-
Nosotros la mirábamos como diciendo ¿como vamos a desarmar una casa buena? pero así fue, como era tiempo bueno hicieron algo así como una gran pieza forrada con tapas, era casi como una tienda de campañas y ahí pusieron todas las camas juntas, era una pieza enorme, ahí estaba todas nuestras cosas la ropa y todo, solo dejaron en la otra casa una pieza para los varones, lo demás todo se desarmo, todos ayudábamos acarreando ladrillos, debe a ver empezado en octubre o noviembre mas menos, porque en enero para la novena de San Sebastian estaba bien avanzada, estaban los dos comedores ya bien cerrados y las piezas a media, esa novena fue la primera fiesta en esa casa; ese año vino la señora Malvinas con Joel que era un joven enfermo , los primos lo molestaban mucho y lo hacían enojar y el que era reenamorado cuando se sentía atacado se ponía violento, tuvieron que quietarle a toño, casi lo mata con un cuchillo y la señora Malvinas sin soltar el mate, vaciaba las teteras y conversa que conversa
–“no ves pues hija, así no mas con la cosa, hay señor estos jóvenes”-y su Joel tenia la embarrada.


En esa casa recuerdo que un día en la noche nos quedamos con la tía Janet escuchando el festival de viña, el año que gano Fernando Ubiergo con el Tiempo en las Bastillas y la mamita ya se había ido a dormir eso pensábamos nosotros, seguro sintió nuestras risas y cantos, solo sentimos su voz y nos volvimos a mirarla, su voz firme y con mucho cariño nos dijo…
-“para el próximo año les voy a regalar una tele, para que vean a los artistas, como son”- y nosotros nos miramos, quedamos perplejos y porque no decirlo dudamos.
Pero como siempre ella el próximo verano nos sorprendió, ahí estaba la tele prometida, era en  blanco y negro de esas chicas que funcionaban a baterías, y era de color amarillo. Ese año para el festival de viña se lleno la casa, vinieron los vecinos, parecía cine y ella era feliz de ver su casa llena de gente y porque no decirlo orgullosa de lucir su compra.
La pasábamos bien con esa tele, a veces no se veía nada, entonces le tocaba a uno subirse al techo a mover la antena y los otros gritaban “ahí...ahí déjala ahí...” casi siempre era Checho el que subía, cuando no se lograba señal se aburría y decía…
-“ya no muevo ni una wuea ma. de antena que venga otro”- entonces el elegido era Chelo, cuantas veces engañamos a la mamita con que jugaba Chile y ella que no era lesa a cada rato preguntaba
–“y ¿a qué hora juega chile?”-
-“ya viene mamita ya viene”-
y al final suspendieron el  partido de Chile y ella alegaba…
-“gastamos baterías por las puras no más, ¿no seria mentira que jugaba chile?”-
-“No mamita, si lo suspendieron”- replicaba Checho ya apunto de ponerse a reír.
En esta casa nueva vivimos cosas hermosas, ya el piso no era de tierra, las ventanas del corredor y la galería del comedor dejaban entrar la luz por todos lados, ya no era esa casa alta y oscura, la cocina era grande espaciosa, compro la cocina a leña, puso un lavaplatos a pesar de no tener agua dentro y le puso ventanas por todos lados ya no tenia la necesidad de mirarnos del aromo, se paraba en las ventanas y sabia enseguida cuando íbamos escondidos a la mula. Mandó a hacer un brasero redondo enorme y lo ponía cerca de su mesa del mate y en las noches todo alrededor del brasero escuchábamos sus historias o las cosas nuevas que ella veía en el pueblo cada vez que viajaba, la novela que estaban dando, como antes que nos contaba sobre la mucha italiana viene a casarse, si hasta nos compro el nogplay de angélica María porque salía la canción de la novela.
        
                                              Maritza Román

EL PERAL




El peral aún esta en las tierras de don Gregorio, Breborio para Checho, al pasar cerca de el se siente la nostalgia de esas noches de verano, en que le hacíamos la visita habitual, todo el que llegará a casa sabia de nuestra tradición y osadía, teníamos prohibido por la mamita ir a sacar peras, cada año nos advertía y nada , nadie se resistía a la adrenalina de ese momento, ya desde temprano estábamos organizados , cada uno con su bolso y sabiendo que si nos tocaba correr había que ser rápido, ni las cuatro hebras de alambre que tenia la cerca nos detenía, ni Checho, que siempre que llenaba su bolso, se bajaba tranquilamente y le gritaba al dueño del peral .- 
-“Don Breborio, tan robando peras”-  todos como podíamos bajando del árbol y viendo como cruzar la cerca en medio de la oscuridad y a correr se ha dicho antes que llegue Don Gregorio con los perros y, Checho nos esperaba en las piedras y muerto de la risa nos preguntaba, ¿qué les paso cauros? y por si fuera poco eso, un poco más arriba la mamita y su palo de coligue había que escuchar calladitos todo lo que ella nos dijera.

                                                       Maritza Román Gómez

VOLVER AL CAMPO




Yo volví a Santiago y, tuvieron que pasar 7 años antes de volver , al subir al bus, me lleno de interrogantes  pensaba, dónde vamos?, Dónde nos quedábamos? .- Pues ya no teníamos casa, la casa donde nos criamos, la casa donde algunos nacieron, ya no estaba para la familia para la cual fue construida, tuvieron que pasar 7 años para enfrentar la realidad que no me atrevía a enfrentar, volver al campo  saber y sentir que la mamita no estará, al llegar a Trintre y  cruzar al puente Miraflores  empieza el nerviosismo de pensar, como estará la casa?, el campo?, los lugares que siempre recorríamos?, el lugar exacto de nuestra casa en el pino que reemplazo a nuestras casitas echas con ramas de culén y el lugar aquel cerca del litre ahí donde Lorenzo, donde Checho descubrió que haciendo pipi ahí en esa tierra roja podíamos hacer lindos cantaritos para adornar nuestras casas, todos en fila hombre y mujeres haciendo pipi despacito para no romper tu cantarito y que fuera el mas lindos, y ese camino hacia la otra hijuela que recorríamos día a día en las noches de verano al peral de don Gregorio, estaba cargadito de peras de agua ,así que había que hacer la visita tradicional de todos los veranos, la mamita parecía adivinar nuestros planes…
-“pobre que los pille yendo a sacar peras, les voy a correr a palos a todos, no quiero mas problemas con don Gregorio”-
Todos calladitos, cuantas veces en nuestras vida nos habrá dicho eso la mamita?, no lo se, solo se que cada veranos fuimos, la adrenalina era más fuerte, sobre todo cuando iba Checho.
Cuantas veces recorrimos ese camino, cuando la mamita nos inventaba el juego que éramos bueyes y que debíamos ir enyugados a la otra hijuela a buscar leña, la yunta que mas leña juntara era la ganadora, Checho como siempre era el que nos arreaba, el nunca se enyugo. Y las tardes de olimpiadas en ese camino, nos caía la noche haciendo las competencias y ella siempre cerca de nosotros observándonos en silencio y cuando veía que el cansancio nos vencía, hacia la magia de sorprendernos.
-“ya en fila que le voy a dar una bebida”-
Nuestras hornillas donde hacíamos el carbón para nuestras casas, ¿aún estarán?, y los cardenales que tantas veces usábamos como maquillaje?, cerca de ahí estaba la hornilla grande  donde se paraban los chiquillos a mostrarle el poto a la niebla.
Cuando estaba nublado a la hora del desayuno la mamita decía.
-“ya van a tomar desayuno y los que tengan el poto negro se  lo van a ir a mostrar  a la niebla para que se asuste y se vaya”-
Nosotros mirábamos a los que eran negritos, calladitos pues era una orden de la mamita y había que obedecerle, terminábamos el desayuno y acompañábamos a los elegidos ahí arriba de la hornilla y claro al rato después la niebla se iba y pensábamos que la habíamos asustado, ya de adulta me doy cuenta que la niebla siempre se va después del medio día, como se debió reír de nosotros , y su cuento de los gatos, ella nos decía que en agosto  los gatos gritan porque le duelen las muelas  y las veces que nos hizo seguir los aviones  y gritarle avión tráeme un hermanito, todos gritando lo más fuerte que pudiéramos y cuando se nos caía un diente nos hacia ir al patio del lado de arriba y ponernos de espalda a la casa , cerrar los ojos y decir ratoncito, ratoncito tráeme otro diente mas bonito y teníamos que tirarlo arriba del techo , ahí quedaba nuestro diente entremedio de las tejas ... la nostalgia se hacia cada vez mas profunda y la emoción me inundo, al llegar cerca de la casa  de los Moras  por entre los Álamos se puedes divisar la casa, ahí sigue, majestuosa en el cerro como si nos esperara, la ansiedad es cada vez mas profunda, una mezcla de miedo, tristeza  y  una sensación de que voy hacer cuando me baje del bus, que haré primero? ... me quedé en la casa de la tía nena, que esta cerca de las vegas  y desde ahí miro  como queriendo ver una señal, no se, una luz, una imagen en la ventana de la cocina, algo que diga estoy aquí; cuesta tomar la decisión de atreverse a subir y enfrentar la casa, el patio, el descanso y todo lo que ellos significan.
Tome una vela y camine hasta llegar al descanso, la prendí y dije.
-“mamita estoy aquí”-
Era una sensación extraña, frío, miedo, era casi como no estar ahí, estar pero no estar, quise recorrer la casa por fuera, camine despacio alrededor de ella , la sensación de  frío  era cada vez más intensa y recorria todo mi cuerpo y el  miedo, era  como si alguien estuviera conmigo en cada paso que daba, resé y me fui ... desde  ese año siempre que puedo vuelvo, antes tocaba las puertas y le decía que me invite a tomar once .- Carmelita estas ahí, vengo a tomar mate.- y cada vez fue menos el miedo y eso triste se volvió alegría de saber y entender que ella vive en todo eso que me dejo.
Se que al leer esta letras vienen a la mente de todos nosotros eso días en que vivir era una aventura continua, se vienen a nuestra mente todo  lo que ella fue para nosotros y se que quisiéramos que por un instante, ella viniera y poder verla, abrazarla y decirle…
-“te amo mamita vieja te amo...gracias por ser la madre que fuiste, gracias por una niñez feliz…gracias por hacer de cada uno de nosotros, seres humanos de lucha, de esfuerzo, gracias simplemente por existir, porque fuiste real, porque tuvimos la dicha de vivirte, de disfrutarte, de tocarte, de mirar tus ojitos triste día a día y ver tu sonrisa con cada travesura nuestra, ahí te quedas por siempre mirándonos, desde tu casa, cada vez que volvamos al campo ahí estarás esperando por nosotros, tengo la seguridad de eso y aunque no te podamos ver, se que cada instante de nuestras vidas nos estas acompañando ”-

                                                         Maritza Román Gómez


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Mercedes del Carmen Suazo Retamal con parte de su familia : tía Rosa, tía Hilda,tía Joly,tía Janette,tío Vicho, Ema, ana, Toño  y Manuel (Checho).

MAMITA Y SUS TONADAS